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18/01/2012

Se borrarán los pasos
                   los rostros
                   las latitudes
convergerán en un sólo punto.

Seremos devorados 
por el gran Dios del olvido.

Intentaremos rescatar los gestos
                                 las miradas 
como certezas efímeras
donde guarecernos del vendaval. 

Me embaracé de tantas muertes 
que di a luz mi extinción.


30/11/2011

Sin carne para las Bestias
soy éste cúmulo de huesos

He vivido como quien cada día 
se apronta para los ritos fúnebres

Mis amigos son Demonios
atizan el fuego incierto de lo prohibido

Expiando en mi cuerpo 
los pecados de la inhumanidad

Cuando la tierra me trague 
será como un suspiro, de alivio

Me inmolan en piras solitarias
de paisajes inventados

La niña, frente a sus vértigos rezaba:
Seremos padres del fin del mundo
daremos a luz el Apocalipsis.

Aregua, 1 de septiembre del 2011

Algunas tormentas
             grietas
algunos errares
            solsticios
delirios crepusculares.

Algunos mareos
             dolores
el vuelo de pájaros
             coleópteros
enjambres de aguijones.

Algunas pequeñas muertes
se anuncian con tu nombre.

28 de agosto del 2011

Ella se cubre con muertos para ser invisible
con cada invocación se ensancha el vacío.

Pequeños espectros del aire son atraídos por mi fiebre
se beben la sal que destila mi carne.

En sueños escucho tu sangre temblorosa como delirantes tambores
ya no soy el silencio, soy la omisión.

Los espectros no soportan contemplar el horror de su reflejo.
Hablar del presente como del pasado
pues al decirse
se nos escapa irremediablemente.

Incluso con palabras se construyen castillos de silencio.

Tres miradas, una noche...

Para Ana y otros dos

Veo la muerte vestida de rojo y negro, zapatos negros sobre la alfombra roja y desnuda tan desnuda que se torna translúcida, invisible...
En un espejo se la ve con una de sus máscaras, estoy sobre la alfombra con el cuchillo en mano; mi cuerpo desnudo se pierde bajo el carmín, se hace uno con la alfombra.
Despierto en jardines de piedra, lleno de estatuas tibias, escucho el llanto de una niña entre los escombros de la noche.
Sus ojos son portales, uno conduce al infierno y otro al paraíso, con un guiño descubro en sus ojos otro jardín de piedra, las estatuas son frías y vacuas.
Encuentro de nuevo a la niña, llora sangre, pero esos ojos solo comunican silencio.




Los ríos de vida ya no corren hacia mi morada.
Habito en un desierto de sal, soy herida que se desangra.




Muñeca de cristal, habla de la herida primordial, aquella donde empieza el vacío, donde se nos muere el alma, sí esa, todos quieren meter el dedo en esa llaga.



Yocasta

Mirar el pasado es arrancarse los ojos.

¿Quién soy para nombrar la noche,
aún implìcita en ella?

La infancia es un lugar de silencio.

Si pudiera ser otra, ninguna, todas...
sería todas.
Danzando el alumbramiento de tibios manantiales.

Éstos ojos acarician un cadáver exquisito.
Beso un reflejo circular, inalcanzable.

Ser feliz esperando a quien no llega.
Devoro la noche con una mirada.

Deseo beber sus palabras como néctar,
jugarlas como barquitos de papel.