Es como un punto entre dos puntos
noche de abrir el pecho de circunstancias
como un camino que se abre en el infierno de las palabras
la frescura del silencio de galaxias en colisión
la hiedra toma la pared de los lamentos
pequeñas criaturas saltando sobre todas y cada una de las piedras que calcinó el sol
lo verde nos envuelve e ilumina
abrirse paso hacia lo desconocido
caminos que se cruzan se bifurcan y se vuelven a juntar
las distancias son elementos imaginarios
que confunden y cansan al pensamiento
de ojos que ven más de lo que hay
menos de lo que es
miércoles, 13 de enero de 2010
miércoles, 9 de diciembre de 2009
De pequeña me seguían las cosas que me daban miedo o me daban miedo porque me seguian.
Una tarde me siguió un perro. Era una cosa fea, peluda y carachenta. Sus dientes punzantes para clavar en partes blandas de mi cuerpo. Pero había algo en sus ojos que me llamaba.
Al principio la perra fue poco aceptada pero a fuerza de lenguetazos y zalameros meneos de rabo se compro a todos en casa. Una oleada de angustia se apoderó de la casa cuando la perra enfermo.
El 31 de noviembre mi padre se encargó de sacrificarla, como quien sacrifica al hijo que padece lo indecible.
Nunca le habíamos puesto nombre pero ahora, muerta, necesitaba uno. A pesar de su aspecto la llamamos linda.
Esa noche aprendí que la muerte nos reviste de una dignidad extraña.
Una tarde me siguió un perro. Era una cosa fea, peluda y carachenta. Sus dientes punzantes para clavar en partes blandas de mi cuerpo. Pero había algo en sus ojos que me llamaba.
Al principio la perra fue poco aceptada pero a fuerza de lenguetazos y zalameros meneos de rabo se compro a todos en casa. Una oleada de angustia se apoderó de la casa cuando la perra enfermo.
El 31 de noviembre mi padre se encargó de sacrificarla, como quien sacrifica al hijo que padece lo indecible.
Nunca le habíamos puesto nombre pero ahora, muerta, necesitaba uno. A pesar de su aspecto la llamamos linda.
Esa noche aprendí que la muerte nos reviste de una dignidad extraña.
viernes, 23 de octubre de 2009
veo nostalgia en eclosión
tibios vapores emanan
envuelven con su atmósfera
de sueño
como soles en capullos
amaneceres que nacen
picoteando el cascarón
quebrando la indolencia
de horas oscuras
esperaba una dulce brisa
que besara las comisuras de mis poros
que se haga el silencio
en todas esas pequeñas bocas
que gritan su nombre
tibios vapores emanan
envuelven con su atmósfera
de sueño
como soles en capullos
amaneceres que nacen
picoteando el cascarón
quebrando la indolencia
de horas oscuras
esperaba una dulce brisa
que besara las comisuras de mis poros
que se haga el silencio
en todas esas pequeñas bocas
que gritan su nombre
martes, 20 de octubre de 2009
Estrangulan madrugadas
palabras estrangulan madrugadas.
¿qué decir? ¿qué sentir?
cuando resbala una melodía somnolienta
sobre huesos demasiado fríos de roer
un silencio se acurruca en blandas nieblas viscerales
sobre sí mismo
ir, recostarse, fingir con los ojos cerrados
la inconciencia anhelada
mas nunca alcanzada.
¿qué decir? ¿qué sentir?
cuando resbala una melodía somnolienta
sobre huesos demasiado fríos de roer
un silencio se acurruca en blandas nieblas viscerales
sobre sí mismo
ir, recostarse, fingir con los ojos cerrados
la inconciencia anhelada
mas nunca alcanzada.
lunes, 19 de octubre de 2009
cuencas vacías
cuencas vacías de sus ojos
desquiciado alarido
enreda tu filo en mis cabellos
me sigue aquél ser mutilado
mitades de gatitos tuertos
su sonrisa bella hiede a muerte
temores desnudos
suspiran sangre en la arena
desquiciado alarido
enreda tu filo en mis cabellos
me sigue aquél ser mutilado
mitades de gatitos tuertos
su sonrisa bella hiede a muerte
temores desnudos
suspiran sangre en la arena
lunes, 12 de octubre de 2009
En sueños...
En sueños todavía me visita...
Me mostró una herida
que no dejaba de sangrar
lado izquierdo de su pecho
como botón de rosa abriéndose al mundo
como canto de sirenas
invitando a perderse en espuma
en lento delirio
en bocanadas de humos nocivos
de orgasmos compactados
quise saborear ese néctar embriagante
pero cuando arranque esa flor
tenia un fuerte sabor a tierra
de cementerio
Me mostró una herida
que no dejaba de sangrar
lado izquierdo de su pecho
como botón de rosa abriéndose al mundo
como canto de sirenas
invitando a perderse en espuma
en lento delirio
en bocanadas de humos nocivos
de orgasmos compactados
quise saborear ese néctar embriagante
pero cuando arranque esa flor
tenia un fuerte sabor a tierra
de cementerio
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