Pienso en como la hosca geografía determina el carácter
Entre valles y ominosas montañas
Rincones del silencio más estruendoso
Entre la pared de roca y el precipicio
Parajes donde la gente vivió o no vivió desde siempre
somos seres contingentes
agonizando en un mundo que muere
Tan viejos... robándole segundos a la parca
creando salvoconductos, improbables
sé que no hay caminos a la paz
sólo fuerza de voluntad
viernes, 5 de marzo de 2010
martes, 19 de enero de 2010
As-18-01-10
Sus nombres son:
No quiso o Prefirió no hacerlo
cansada de besar tanta carne pútrida
si existió vida yacía oculta en los cajones
caminata circular en el precipicio
sólo para dejarse mirar por el abismo
quisiera comer tu carne rosa
rosa que se abre en orgías de sangre
pero el tiempo es implacable
no quiero ser
como las cosas me obligaron a ser
pero ésta luz tan deslumbrante
no fue hecha para ojos humanos
ni siquiera los míos
éste haz de luz arrancaría
mis ojos de sus cuencas
éste haz de luz pesa
haciendo que la tierra ceda
luz horrible de las cosas que se hunden
en mi cuerpo
y me hunden
abismos tan profundos
llenos de ojos
que no parpadean
de lenguas y viscosidades
cosas que desprecio pero son
que me obligan a ser
cuando no quiero
No quiso o Prefirió no hacerlo
cansada de besar tanta carne pútrida
si existió vida yacía oculta en los cajones
caminata circular en el precipicio
sólo para dejarse mirar por el abismo
quisiera comer tu carne rosa
rosa que se abre en orgías de sangre
pero el tiempo es implacable
no quiero ser
como las cosas me obligaron a ser
pero ésta luz tan deslumbrante
no fue hecha para ojos humanos
ni siquiera los míos
éste haz de luz arrancaría
mis ojos de sus cuencas
éste haz de luz pesa
haciendo que la tierra ceda
luz horrible de las cosas que se hunden
en mi cuerpo
y me hunden
abismos tan profundos
llenos de ojos
que no parpadean
de lenguas y viscosidades
cosas que desprecio pero son
que me obligan a ser
cuando no quiero
As-17-01-10

Toda la noche es un escape
a paraísos indomables
donde los arboles gritan el aire calcinante
mas nadie escucha
pues sus oídos fueron taponados
con el idioma del sin sentido
pero yo los escucho
y su llanto engulle mis sueños
vomita pesadillas
cantan todas sus muertes
y la que me espera tras cada minuto
agazapada
lamiendo mis dedos
cada vez más fríos
yo sólo espero el silencio
que quizá venga
una de éstas noches
sábado, 16 de enero de 2010
miércoles, 13 de enero de 2010
Encuentro
Es como un punto entre dos puntos
noche de abrir el pecho de circunstancias
como un camino que se abre en el infierno de las palabras
la frescura del silencio de galaxias en colisión
la hiedra toma la pared de los lamentos
pequeñas criaturas saltando sobre todas y cada una de las piedras que calcinó el sol
lo verde nos envuelve e ilumina
abrirse paso hacia lo desconocido
caminos que se cruzan se bifurcan y se vuelven a juntar
las distancias son elementos imaginarios
que confunden y cansan al pensamiento
de ojos que ven más de lo que hay
menos de lo que es
noche de abrir el pecho de circunstancias
como un camino que se abre en el infierno de las palabras
la frescura del silencio de galaxias en colisión
la hiedra toma la pared de los lamentos
pequeñas criaturas saltando sobre todas y cada una de las piedras que calcinó el sol
lo verde nos envuelve e ilumina
abrirse paso hacia lo desconocido
caminos que se cruzan se bifurcan y se vuelven a juntar
las distancias son elementos imaginarios
que confunden y cansan al pensamiento
de ojos que ven más de lo que hay
menos de lo que es
miércoles, 9 de diciembre de 2009
De pequeña me seguían las cosas que me daban miedo o me daban miedo porque me seguian.
Una tarde me siguió un perro. Era una cosa fea, peluda y carachenta. Sus dientes punzantes para clavar en partes blandas de mi cuerpo. Pero había algo en sus ojos que me llamaba.
Al principio la perra fue poco aceptada pero a fuerza de lenguetazos y zalameros meneos de rabo se compro a todos en casa. Una oleada de angustia se apoderó de la casa cuando la perra enfermo.
El 31 de noviembre mi padre se encargó de sacrificarla, como quien sacrifica al hijo que padece lo indecible.
Nunca le habíamos puesto nombre pero ahora, muerta, necesitaba uno. A pesar de su aspecto la llamamos linda.
Esa noche aprendí que la muerte nos reviste de una dignidad extraña.
Una tarde me siguió un perro. Era una cosa fea, peluda y carachenta. Sus dientes punzantes para clavar en partes blandas de mi cuerpo. Pero había algo en sus ojos que me llamaba.
Al principio la perra fue poco aceptada pero a fuerza de lenguetazos y zalameros meneos de rabo se compro a todos en casa. Una oleada de angustia se apoderó de la casa cuando la perra enfermo.
El 31 de noviembre mi padre se encargó de sacrificarla, como quien sacrifica al hijo que padece lo indecible.
Nunca le habíamos puesto nombre pero ahora, muerta, necesitaba uno. A pesar de su aspecto la llamamos linda.
Esa noche aprendí que la muerte nos reviste de una dignidad extraña.
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